El espacio de la iglesia de San Roque, inesperado y sorprendente, evoca en el visitante recuerdos y emociones lejanos, un espacio claro y simple pero intrigante al mismo tiempo, que desvela al observador el sistema geométrico que genera la arquitectura y la fuente de luz que resbala desde arriba a lo largo de las paredes. La idea de iglesia corresponde a la idea de luz. No es posible separar la forma del espacio, la arquitectura en su conjunto que se convierte en medio de comunicación entre la solidez de la tierra y la levedad del cielo.